Una vez que te enteras de la gran noticia de que estás embarazada, seguramente sentirás que todo el mundo a tu alrededor cambia.

La realidad empieza a percibirse de forma diferente y debes asimilar en la gran responsabilidad que se posa sobre tus hombros cuando llega esta noticia.

Cuando llega la noticia de un embarazo, seguramente tanto tu como tu pareja sentirán que el mundo se viene abajo.

Porque si pensamos un poco, nunca es buen momento para tener un bebe pero todos los momentos son buenos para tenerlos.

Claro está que, siempre se quiere tener una mejor fuente de ingresos y las agendas nunca parecen tener tiempo para la maternidad, pero cuando llega la noticia parece que todo jugara a favor de ese nuevo bebe que se aproxima a nuestra vida

Un bebé no es un juguete alquilado para pasar un rato

Todas aquellas personas que van a ser padres, deben entender que tener un niño no es para tomárselo a la ligera.

Es una responsabilidad para casi toda la vida, porque a pesar de que crecen y se vuelven independientes, no dejas de tener tu responsabilidad con ellos.

Cuando se trata de traer una nueva vida al mundo no es como si adquieres un teléfono móvil nuevo, al que puedes cambiar y deshacerte de él cuando te plazca.

Ese pequeño del que ahora eres responsable necesita de ti, de tus cuidados y atenciones.

Claro está que, ser padres es un camino difícil de recorrer con los desvelos y todos los gastos en los que debes incurrir durante su vida. Sin embargo, si hablas con otras personas que son padres y han pasado por lo que tu ahora, aprenderás mucho de ellos.

Y que, a pesar de los momentos difíciles aquellos buenos momentos quedarán plasmados en tu memoria y te harán sentir orgulloso cada vez que los recuerdes.

Ser padre es una experiencia única que se vive diferente con cada nuevo niño que nace.

Es un sacrificio que te cambia la vida

Una vez que decidimos ser padres, existen muchas cosas sobre las que debemos reflexionar y que cambiarán para siempre.

Las responsabilidades aumentan, pero también aumentaran las recompensas emocionales.

Cuando decides ser madre, no se trata de un producto que alquilas y solo se queda en tu vida por un tiempo determinado, sino de una persona que necesita de ti, de tu fuerza y sabiduría. Además, ser padres es mucho más complejo de lo que se ve en la periferia.

Debes acoplar tu agenda a tu nueva vida y aprender a hacer múltiples cosas a la vez, es decir, hacer desayuno, mientras tienes al bebé en brazos y contestas las llamadas de trabajo.

Y aunque todo parezca una situación difícil de sobrellevar, con poco el tiempo aprenderás a hacerlo como si llevaras toda la vida siendo madre.

Por otra parte, es una situación que aumenta tu seguridad como madre y pareja.

Es decir, les da una sensación de poder y seguridad sabiendo que, con una simple palabra o abrazo pueden hacer a una personita la más feliz del mundo.

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