Se han realizado estudios recientes sobre la relación del tamaño de la cabeza de los bebés con el éxito que podrán lograr a lo largo de su vida. Antiguamente se creía que el niño que tenía la cabeza un poco más grande de lo normal podría tener problemas, pero esa teoría queda desplazada, ahora se evidencia que es todo lo contrario.

En la Universidad de Edimburgo el equipo liderado por el Dr. Ian Deary, han realizado estudios que relacionan positivamente las dimensiones de la cabeza de un bebé, con los logros que tendrá cuando empiece su educación académica.

Los bebes cabezones son más inteligentes.

Para este estudio se tomaron en cuenta más de 500 muestras de ADN estilo de vida y patrones generacionales de personas de entre treinta y setenta años, determinando que la inteligencia está demarcada en la composición cromosómica de una persona. Se obtuvieron mejores resultados cognitivo y de razonamiento verbal en aquellos individuos que su circunferencia y volumen craneal, y su capacidad cognitiva era mayor, durante su primera etapa educativa.

Este estudio también reveló, que los bebés de cabeza más grandes son más inteligentes, y propensos a adquirir mayor rango en las pruebas cognitivas, de razonamiento tanto numérico como verbal. Descubriéndose 17 genes que dan la certeza de la relación salud mental y física con la función lógica. Determinando que estas personas se desarrollan óptimamente.

Pero, ¿qué debe hacer una mamá que su hijo nazca con la cabeza más grande de lo esperado? Primeramente, se debe diagnosticar que el tamaño de la cabeza no se debe a ninguna anomalía que pueda presentar el niño, sino que es normal en su desarrollo. Seguido a esto, se debe poner en contacto con un buen pediatra que le ayude a conseguir un especialista en estimulación temprana.

Este le proveerá las herramientas y juegos, que ayuden desarrollar su capacidad tanto motora, cognitiva y lógica. Juegos que le permitan experimentar, deambular, curiosear, para que el vaya descubriendo conocimiento por sí mismo. Más adelante juegos donde el bebé deba deducir respuestas, por supuesto acorde a su edad.

Un futuro exitoso.

La dieta que va a consumir el bebé o el niño, debe ser balanceada, evitando el consumo alto de grasa y de azúcares, pero rica en fibra y en proteínas. Sumado a esto una buena rutina de ejercicios ya sea por la práctica de un deporte, o ejercicios libres en compañía de una persona significativa para él.

Todo esto incidirá a que el bebé se desarrolle plenamente y pueda expandir al máximo sus capacidades, pero no podemos olvidar el área socioemocional del niño. En esto el ámbito familiar juega un papel muy importante y determinante en su evolución. Como papás deben darle el ejemplo de ser personas sanas y felices. Esto le dará al bebé la seguridad y confianza de poder realizarse ampliamente.

Si cada persona pone su granito de arena en estimular, conducir y acompañar a los niños independientemente del tamaño de su cabeza a desarrollarse en un ambiente adecuado, seguro y sobre todo estimulante, formaremos una verdadera generación para el futuro.

 

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