El crecimiento de los niños es algo biológico, caracterizándose y teniendo un mayor enfoque cuando el niño está en la edad de 1 año o menor, que es cuando crecen de manera exponencialmente rápida. Una vez que el bebé tiene más de 12 meses, el crecimiento se ve reducido a la mitad.

Además de que crecen el tamaño, nuestro pequeño hijo también irá madurando a medida que va pasando el tiempo, aprendido a hacer más cosas solito y generando cierto nivel de independencia, como por ejemplo, antes que necesitaban constantemente de ti hasta para comer, mientras van creciendo ya no lo harán porque podrán hacerlo solos.

Como padres, es normal que se pregunten qué pasará cuando sus hijos crezcan, cómo se sentirán y si extrañarán que sus hijos los llamen a cada rato, el desorden, el caos que genera la crianza de un niño y los bellos momentos que se comparten con ellos son los que hacen de la crianza un proceso maravilloso, sobre todo por esto último.

En algún momento extrañaremos todo esto como padres

El caos que sentimos cuando nuestros niños están todo el tiempo cerca de nosotros y lo complejo que puede resultar una crianza, es algo que eventualmente los padres comenzarán a añorar una vez sus hijos crezcan.

Dejarán de sentir ese agotamiento y sentimiento de cansancio, además de tener que preocuparse constantemente por el qué está haciendo su hijo, corriendo atrás de él para asegurarse de que todo está bien.

La cantidad de días en las que te quedaste dormido sin poder ni siquiera hablar con tu pareja acerca de tu día por lo agotado que estabas de cuidar a los niños, ese día, será cuando tus niños hayan dejado de hacer travesuras, se acabarán también las rayas constantes en la pared y el dinero que se invierte en pinturas

No escucharás más esas voces gritando mamá o mami cada 5 minutos, porque necesitan ayuda con algo, o tampoco tendremos que estar repitiendo el mismo cuento una y otra vez todas las noches porque nuestro pequeño no se quiere dormir o simplemente porque quería escucharlo nuevamente.

La vida es un ciclo

Los bebés crecerán, se convertirán en niños y ahí seguirán siendo dependientes de nosotros, pero en menor medida, también aquí crecerán y dejarán de necesitar a los padres para todo, logrando que los padres puedan recuperar su espacio y su tiempo para ellos mismos, pero, ¿Es en verdad lo que quieren?

Como padres, ya no estarán cansados y podrán salir por las noches, a comer y donde realmente se pueda disfrutar de una velada tranquila en pareja, o por qué no, de igual forma sacar a los niños a comer pero sabiendo que éstos no causarán un alboroto o berrinche por alguna inconformidad.

Recuperaremos las conversaciones largas y tendidas, sin ningún tipo de interrupción en el momento importante; como padres, deben estar preparados para el momento en el cual sus hijos no los necesiten más, preparándose para un nuevo capítulo en sus vidas, donde sean ustedes dos de nuevo.

Mientras tanto, pueden disfrutar y apreciar los momentos en los cuales sus hijos necesitan de ustedes, haciendo que valga cada segundo de lo mágico, ruidoso hermoso y maravilloso que es la crianza.

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