Por que un hijo es la bendición más grande en la vida

Cuando nace un bebé es una bendición para toda una familia y en especial para la madre que lo ha llevado en su vientre por unos cuantos meses. Cuando nace un bebé el tiempo, la atención y el cuidado deben ser más prolongado que cuando nace cualquier cría del reino animal.  A través de mi hijo recibí la mayor de todas las bendiciones

eres mi sueño hecho realidad, mi alegría diaria, mi amor eterno. Por ti agradezco todos los días al Señor, y a él le pido que lo cuide, proteja y oriente en mi ausencia Soy una madre bendecida y feliz, por ti mi amor jamás tendrá límites o condiciones.

Solo deseo que seas feliz, y que recorras siempre el camino que Dios trace para ti. Que el señor te bendiga, hijo mío, y que hoy y siempre ilumine tu corazón con bondad, amor y paz. ¡Te amo! Y el ser humano por ser el único animal superior con capacidad de racionamiento consideran que sus bebés son una bendición de Dios porque es una extensión de compartida de cada uno de ellos.

Entre los mamíferos, la hembra cuida celosamente de su cría; entre sus principales funciones está el proceso de amamantamiento el cual lo realiza por un tiempo prolongado y considerado.

Y todo esto lo realiza respondiendo a un instinto natural, y una vez fortalecido este vínculo, el cachorro seguirá su camino tal vez sin encontrarse nunca más con su madre, sin que esta separación definitiva tenga algún efecto sobre su vida futura.

Para el ser humano las cosas son totalmente diferentes, es decir, el bebé recién nacido necesita ser alimentado, pero no sólo como un acto nutritivo en el que se incorporará los elementos necesarios para su crecimiento físico sino que, al igual que todo es un acto natural, el cual es considerado como un evento sublime por parte de la madre.

No obstante, el comer deberá estar elaborado con las cualidades del amor. La bendición radica en el deseo de alimentarlo lo cual va a formar un vínculo de comunicación entre la madre y el hijo quienes van a compartir conocimientos y sentimientos mutuos.

Ahora bien el recién nacido posee aptitudes para recibir de su madre todo el afecto que ella pueda brindarle, esto quiere decir que independientemente, de que todo esto se trate de mimos, caricias, arrullos y melodías cada vez que lo acuna, lo cuida y lo higieniza, la bendición está en la relación recíproca de la madre con el neo nato e incluyendo al seno familiar.

Todos estos comportamientos están en la mente y en la esencia de la madre y forman parte de la preocupación materna, que es el estado que le permite vincularse a las necesidades físicas y principalmente a las emocionales de su bebé y prevenirlo y cuidarlo de peligros a los cuales él podría estar expuesto.

Ya que la madre puede sentir con anticipación aquello que podría sufrir su bebé si no la tuviera a ella. Todo esto es una bendición de protección intrínseca por parte de ella.

Indiscutiblemente para una madre un hijo es una bendición, y el secreto de esta bendición está en que la madre es feliz porque ella es la única que es capaz de filtrar los estímulos excesivos de su nueva prole.

Y además, acompaña al bebé con su sostén de sentimientos cargados de bondades para ese bebé indefenso que representa un nivel máximo de alegría, porque él representa toda una gama de ilusiones que solo se van a ver a lo largo de la vida de ambos.

Un hijo, sin importar las situaciones o circunstancias por las que estemos pasando en la vida, siempre es y será una bendición.

NUNCA debe ser catalogado como un error aunque parezca que viene en un momento que no es indicado, con fuerza ( y fe en Dios)podremos salir adelante con este retoño y te aseguro que al final se convertirá en una de las más grandes bendiciones de tu vida.

Los hijos son una bendición de Dios; y las mujeres fueron especialmente diseñadas para ser dadoras y sustentadoras de vida, ya sea a sus hijos biológicos o adoptivos, y a otros niños en su esfera de influencia.