A las mujeres que aman ser mamás pero extrañan su libertad

Es algo que pasa más seguido de lo que creemos. Existen muchas mujeres que aman ser madres y darían la vida entera y lo que sea por sus hijos, pero como todo lo rutinario agobia, pues por obvias razones también empiezan a extrañar su independencia, esa libertad de tomar decisiones que no a afectan a más nadie que una misma.

Primero que nada, puedo decirte que eso no está mal, no te hace mala madre y no te hace una persona deplorable, sobre todo si tu maternidad no fue planeada es normal sentirse así.

La vida de una mujer cambia a una velocidad vertiginosa en un tiempo muy corto. Es super normal que siempre hayas ido a las fiestas que querías, te hayas desvelado viendo pelis porque podías despertarte tarde al otro día o hayas saltado una comida por pereza, y que al no poder hacerlo lo extrañes, lo raro seria que no lo hicieras. Ser madre no significa que ya no seas mujer, jamás pasará.

Que sientas todo eso no debe llenarte de tristeza, recuerda que todo esto es un proceso que necesita tiempo para ser asimilado, esa etapa de cambio sabemos que se te hará larguísima, pero con el tiempo ya no ves las cosas tan pesimistas y el tiempo pasará volando.

Un hijo es… para cualquier madre, la luz de sus ojos, el amor más puro y sincero, y una personita tan pequeña en tamaño, pero inmensa en significado. Ninguna madre después de tener a su bebé en brazos quisiera desaparecerlo solo porque sí.

Pero aparte de esos sentimientos tan hermosos que despiertan en ti, un hijo también es… una inmensa responsabilidad, una alarma muy temprano en la mañana, quien no te deja bañarte ni comer tranquila, si, tal vez en ese momento si quieres que desaparezca solo por un ratito.

De acuerdo, es una dualidad un poco descabellada, pero que, tiene solución. Si, ya sé que esperabas ansiosa esta parte. ¿Cómo puedo combinar ambos deseos sin sentir que abandono a mi hijo o que me abandono a mí misma?

Tranquila, la solución es organización. Si, una planificación.

Si tu bebé es muy pequeño aun puedes intentar adaptarlo a una rutina, de sueño y comida. Es decir, intenta que duerma una siesta, con una rutina de baño antes, para que tenga un sueño tranquilo, intenta darle de comer a la misma hora.

Eso no quiere decir que seas estricta ni que no lo alimentes a deshoras ¡No!, solo intenta crear en tu hijo hábitos que hagan que puedas organizar tu tiempo y tener algo de espacio para ti.

Acepta ayuda, de su padre, tu familia, la de él, y hasta cualquier amiga a la que le tengas mucha confianza. Pueden alimentarlo con su papilla mientras te das un baño, o su abuela puede cuidarle mientras vas al salón de belleza o por un helado.

Date tiempo para ti sin culpas. Tu mereces seguir creciendo como persona y ser madre, complementa ambos roles sin descuidar ninguno.